Ojalá que tus caricias no sean las mismas en otro cuerpo, que tus manos guarden el recuerdo de mi piel, el aroma de mi cuerpo, el sabor de mis besos. Yo mientras tanto guardo ese libro, el recuerdo de nuestra fuga a Buenos Aires, el color de tus enormes ojos, tu pecho suave y terso, tus brazos fuertes, tus manos que acariciaban todo mi cuerpo llenándolo de deseo y lujuria incontenible y que solo conocí abrazada a tu brazos y a tus piernas.

No le cuente a nadie de nuestros encuentros secretos, de ese mundo entre cuatro paredes que era solo nuestro...
Ni siquiera recuerdes que fui tuya y que solo esa vez me enamoré y fue para siempre.
No recuerdes los besos que recorrían nuestros cuerpos sin olvidar un centímetro de piel, ni mi voz que repetía que te amaba, que me hicieras tuya y te deseaba cada día más...
Que nadie sepa que aprendí a gozar y a sufrir a tu lado, que tus manos me quemaban, que tu cuerpo me envolvía y te sentía dentro de mi ser y creía en esos momentos que eras mio.
Que nadie sepa que un día me dejaste parada en el anden preguntándome como seguir mi vida...
Que nadie sepa, ni siquiera vos, que aún te amo, que aún te espero,que aún te lloro, que aún te necesito..






